El violinista 2.0 está emergiendo…

Hace tiempo que, en la era de internet y del conocimiento compartido, el rol del violinista, ya sea amateur, estudiante, profesional o profesor, viene siendo puesto a prueba.

A medida que el conocimiento sobre el violín se democratiza y se hace disponible a franjas cada vez más grandes de público, surgen situaciones nuevas,  donde el mundo del violín gana en cantidad de adeptos, pierde en calidad individual, al igual que pierde en elitismo y gana en apertura.

Un antiguo mundo del violín parece tambalearse lentamente describiendo su última caída a la par que uno nuevo parece comenzar a aflorar tímidamente.

En este contexto, las nuevas tecnologías y la habilidad para compartir información, juegan un papel que, bajo mi punto de vista es fundamental y preponderantemente positivo.

Poder grabarse en audio, compartirlo, poder escribir un blog comentando lo que uno estudia, su evolución, sus dificultades, desafíos y logros, sirven como catalizador de una gradual recuperación de la autoestima del violinista,  un apoyo en el grupo, un atrevimiento a abrirse a la comunidad, una restitución de la confianza del músico, altamente dañada por muchas décadas de elitismo y abusos basados en egos desmedidos y elitismos mistificados.

Y es que, hablar de violín, tocar el violín, vivirlo, es un proceso, no un resultado.

Siempre habrá alguien más y menos capacitado técnicamente que tú, ello no quita que con tu ejemplo puedas ayudar a otros a aventurarse y proseguir explorando el mundo del violín, un mundo de expresión y de complejidades.

Por eso, yo doy gracias a herramientas como este portal, violin.host, que ofrece la posibilidad de dar voz a los violinistas, sea cual sea su voz, para compartir y enriquecer, para contribuir aportando su conocimiento, por limitado o extenso que éste sea, en aras de un objetivo común, elevado y legítimo, a saber:

La aparición del violinista 2.0, la mezcla desacomplejada del humano músico y violinista del siglo XXI, que puede, sabe y comparte sobre la marcha la música, sin perderse en mistificaciones, consciente de sus grandezas así como de sus limitaciones y sobretodo, amante del proceso de lo que hace y vive con el violín, abierto a la crítica y a las opciones para innovar que el mundo trae.

¡Un abrazo!

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